Prepararse para la eternidad
Los novísimos no se estudian para tener miedo, sino para vivir sabiamente: recordar que somos peregrinos hacia la Casa del Padre ordena la vida, la llena de sentido y prepara para el encuentro con Dios. «Enséñanos a contar nuestros días» (Sal 90, 12).
Aquí, unas claves sencillas para prepararse cada día para la eternidad y las oraciones tradicionales por una buena muerte, para vivir vigilantes, en gracia y en esperanza, y ayudar a otros a afrontar con paz el último paso.
Cómo tratarlo
Vivir en gracia, hoy
La mejor preparación para una buena muerte es vivir cada día en gracia de Dios, con la conciencia limpia por la confesión frecuente. Nadie sabe el día ni la hora: «velad» (Mt 25, 13). Quien vive unido a Dios no teme el encuentro con Él.
Recordar la eternidad (memento mori)
Un sano recuerdo de la muerte relativiza lo pasajero, mueve a reconciliarse a tiempo, a perdonar y a poner en orden lo importante. No es tristeza, sino sabiduría: vivir para lo que de verdad permanece.
Los sacramentos de los enfermos
Ante la enfermedad grave o la vejez, acudir a la Penitencia, la Unción de los enfermos y el Viático. Y ayudar a que los demás los reciban a tiempo: es una gran obra de misericordia acompañar a bien morir.
Rezar por una buena muerte
La tradición cristiana pide a diario la gracia de morir en amistad con Dios, encomendándose a la Virgen —«ruega por nosotros… en la hora de nuestra muerte»— y a san José, patrono de la buena muerte, que murió en brazos de Jesús y María.
Cómo vivirlo
- Vivir cada día en gracia de Dios, con confesión frecuente.
- Hacer cada noche un breve examen de conciencia, como quien puede comparecer ante Dios.
- Pedir a diario la gracia de una buena muerte, a Jesús, María y José.
- Rezar por los enfermos y moribundos, y ayudar a que reciban los sacramentos.
- Levantar el corazón al Cielo, nuestra patria, y ofrecer por él las cruces.
Sus oraciones
Por una buena muerte
Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía. Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía. Jesús, José y María, en Vos descanse en paz el alma mía. Amén.
Jaculatoria tradicional por la buena muerte
Acto de esperanza
Espero, Dios mío, que por tu bondad me des la vida eterna y las gracias necesarias para conseguirla, obrando yo como debo; porque lo prometiste, que eres poderoso, fiel y misericordioso. En esta esperanza quiero vivir y morir. Amén.
Acto de esperanza tradicional
A san José, patrono de la buena muerte
Glorioso san José, que moriste en brazos de Jesús y de María, alcánzame la gracia de una muerte santa. En la hora de mi agonía, ven en mi ayuda con Jesús y María, para que entregue mi alma en paz, en las manos del Padre. Amén.
Oración a san José, patrono de la buena muerte