← Curso: San Miguel Arcángel

Defiéndenos en la batalla

San Miguel Arcángel, «príncipe de la milicia celestial», es el gran defensor del pueblo de Dios contra el mal. Su nombre, «¿Quién como Dios?», es a la vez grito de guerra y de humildad. La Iglesia lo invoca en el combate espiritual con plena confianza en el poder de Dios.

Aquí, sus oficios y santuarios, las devociones al arcángel y sus oraciones —empezando por la célebre de León XIII—.

Sus oficios y santuarios

Defensor del pueblo de Dios

Como protegió a Israel (Daniel), San Miguel defiende hoy a la Iglesia y a cada cristiano de las asechanzas del demonio. Es patrono de la Iglesia y amparo seguro en el combate contra el mal.

Protector en la hora de la muerte

Se le invoca para asistir a las almas en el trance final, rescatarlas del poder del enemigo y presentarlas ante Dios. La liturgia pide que «las conduzca a la luz santa».

El de la balanza

El arte lo representa con una balanza: asiste al juicio presentando cada alma ante Dios. No juzga él —el juicio es de Dios—, sino que sirve a su justicia y a su misericordia, valedor de los que aman al Señor.

Santuarios y apariciones

Su devoción es antiquísima: el Monte Gargano (Italia), el Mont-Saint-Michel (Francia) y la Sacra di San Michele son grandes santuarios de peregrinación. Su fiesta es el 29 de septiembre, con los arcángeles Gabriel y Rafael.

Devociones al arcángel

  • La oración de León XIII (1886): «San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla…», hoy muy recomendada.
  • La Coronilla de San Miguel: honra al arcángel y a los nueve coros de ángeles (Serafines, Querubines, Tronos…).
  • El Escapulario de San Miguel y la invocación frecuente de su nombre.
  • Encomendarle la Iglesia, la familia, los moribundos y el propio combate espiritual.
  • Su fiesta, el 29 de septiembre: día para honrar a los santos ángeles y pedir su protección.

Sus oraciones

Oración a San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

Papa León XIII (1886)

Invocación

¡Quién como Dios! San Miguel Arcángel, defiende a la Iglesia, protege a los moribundos y ayúdanos a vencer el mal con la humildad y la gracia de Dios. Santos Ángeles y Arcángeles, rogad por nosotros.