Totus Tuus
Dos frases resumen el corazón de San Juan Pablo II: «Totus Tuus» —todo tuyo, María— y «¡No tengáis miedo, abrid las puertas a Cristo!». La primera expresa su entrega total a la Virgen; la segunda, la esperanza y la valentía con que llamó al mundo a abrirse a Cristo. Ambas nacen de una misma fe: quien se pone en manos de María y de Cristo, no tiene nada que temer.
Aquí, esa consagración mariana y ese grito de esperanza, cómo vivirlos hoy y oraciones para entregarnos, como él, del todo a María y a Cristo.
Su ejemplo
«Totus Tuus»
«Totus Tuus» —todo tuyo, María— fue el lema de su vida, tomado de san Luis María Grignion de Montfort. Es la consagración total a la Virgen: ponerlo todo en sus manos —la vida, el trabajo, las pruebas— para pertenecer del todo a Cristo. Juan Pablo II vivió esta entrega hasta el final y a ella atribuía cada gracia.
La Virgen lo salvó
El día del atentado, 13 de mayo de 1981, aniversario de Fátima, la Virgen lo protegió: «una mano disparó, y otra mano guió la bala». Ofreció la bala a la Virgen de Fátima. Su vida entera fue una prueba de que quien se confía a María es guardado por Ella en el peligro.
«¡No tengáis miedo!»
«¡No tengáis miedo! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!». Con este grito inauguró su pontificado y despertó al mundo. El miedo paraliza y encierra; abrir las puertas a Cristo llena de esperanza. Solo Él conoce y colma el corazón del hombre.
Testigo de la esperanza
Peregrino incansable, defensor del hombre y de la vida, sembrador de esperanza entre los jóvenes y los pueblos oprimidos, Juan Pablo II mostró que la fe cambia la historia. Enseñó a no rebajar el ideal, a ser santos, y a mirar siempre, aun en el dolor, hacia «la casa del Padre».
Cómo vivirlo
- Consagrarse a María con un «Totus Tuus» y confiarle la propia vida y ministerio.
- Rezar el Rosario a diario, incluidos los misterios luminosos que él añadió.
- No tener miedo: abrir de par en par a Cristo las puertas del corazón y de la vida.
- Confiar en la Divina Misericordia y difundirla, como él hizo.
- Ofrecer el propio sufrimiento con Cristo, mirando hacia «la casa del Padre».
Sus oraciones
Totus Tuus (consagración a María)
Totus tuus ego sum, oh María, y todo lo mío es tuyo. Te acojo en todo lo mío: dame tu corazón. Toda mi vida, mi trabajo y mis pruebas los pongo en tus manos, Madre; guárdame en el peligro, llévame a tu Hijo Jesús y hazme del todo suyo. Todo tuyo, María. Amén.
Lema y consagración de San Juan Pablo II (san Luis Mª de Montfort)
«No tengáis miedo»
Señor Jesús, que por medio de San Juan Pablo II dijiste al mundo: «¡No tengáis miedo, abrid las puertas a Cristo!»: quítame el miedo que me encierra y me impide seguirte. Ábreme entero a Ti, dame esperanza y valentía para anunciarte, y lléname de tu paz, porque solo Tú conoces y colmas el corazón del hombre. Amén.
Invocación a San Juan Pablo II
San Juan Pablo II, peregrino de la esperanza y todo de María: alcánzanos un corazón valiente y mariano, amor a la vida y a la verdad, y confianza en la Divina Misericordia, para abrir de par en par, sin miedo, las puertas a Cristo.