Incendiad el mundo
Toda la vida de San Francisco Javier arde en una sola llama: la sed de que todos conozcan y amen a Cristo. Con la consigna que la tradición pone en labios de San Ignacio —«Id e incendiad el mundo» (Ite, inflammate omnia)—, cruzó medio mundo, se gastó sin medida y clamó pidiendo apóstoles, porque le dolía que tantas almas se perdieran «por falta de quien les hablara de Dios».
Aquí, ese fuego misionero, la sed de almas, cómo vivirla hoy y oraciones por las misiones, para pedir también nosotros un corazón que arda por que Cristo sea conocido y amado por todos.
Su ejemplo
«Id e incendiad el mundo»
«Ite, inflammate omnia» —id e incendiad el mundo— resume el espíritu misionero de Javier. No un incendio de destrucción, sino el fuego del amor de Dios, que quiere prender en todos los corazones. Vivió para eso: llevar la llama de Cristo hasta los confines de la tierra.
La sed de almas
A Javier le quemaba por dentro una pena: que hubiera pueblos enteros sin conocer a Cristo. «¡Cuántas almas se pierden por falta de quien les hable de Dios!», escribía. Esa sed lo empujaba a no descansar, a bautizar hasta cansársele el brazo, a soñar con países enteros ganados para el Evangelio.
El que no calcula
Partió a Oriente en unas horas, sin poner condiciones, y ya no volvió. No calculó comodidades, ni éxitos, ni seguridades: solo miró las almas. Murió pobre, agotado y a las puertas de su mayor sueño. El celo verdadero no regatea: se entrega entero, aunque no vea el fruto.
Un grito a los cómodos
Desde el fin del mundo, Javier casi gritaba a los sabios de Europa que dejaran sus cátedras y vinieran a salvar almas. Su vida es una llamada a no acomodarse: a que cada cristiano, cada sacerdote, sienta la urgencia de la misión, allí donde esté, cerca o lejos.
Cómo vivirlo
- Pedir a Dios un corazón misionero, que arda por que todos conozcan y amen a Cristo.
- Rezar cada día por las misiones, los misioneros y los que no conocen el Evangelio.
- Anunciar a Cristo donde estás: una palabra, un testimonio, una invitación, sin miedo.
- No acomodarse: salir de la propia comodidad para hacer el bien y acercar a otros a Dios.
- Ofrecer sacrificios y oraciones por la conversión de los que están lejos de Dios.
Sus oraciones
Oración por los que no conocen a Cristo
Eterno Dios, Creador de todas las cosas, acuérdate de que las almas de los que no te conocen han sido creadas por Ti y formadas a tu imagen y semejanza. Mira, Señor, cuántas de ellas viven aún sin conocer a tu Hijo Jesucristo. No permitas que se pierdan; envía obreros a tu mies, y por los méritos de tu Hijo, y por la intercesión de San Francisco Javier, ten misericordia de ellas y llévalas al conocimiento de la verdad. Amén.
Oración misionera tradicional atribuida a San Francisco Javier
Por las misiones y los misioneros
Señor Jesús, que enviaste a San Francisco Javier a incendiar el mundo con tu amor: mira a los pueblos que aún esperan el Evangelio y suscita apóstoles generosos que se lo lleven. Sostén a los misioneros, da fecundidad a sus fatigas y enciende en tu Iglesia el celo por la salvación de todos. Amén.
Invocación a San Francisco Javier
San Francisco Javier, apóstol de las Indias y del Japón, patrono de las misiones: alcánzanos un corazón que arda por Cristo, valentía para anunciarlo y amor a los que están lejos de Dios, para «incendiar el mundo» con su amor.