El ángel de la guarda
Pocos santos han vivido con tanta naturalidad la compañía de su ángel de la guarda como Santa Gemma Galgani. Lo veía, hablaba con él como con un amigo, le pedía recados y consejo, se dejaba corregir por él y contaba con su protección en los peligros y en las luchas contra el demonio. Su vida es un testimonio precioso de que el ángel custodio es real y cercano.
Aquí, esa hermosa devoción al ángel de la guarda que vivió Gemma, cómo vivirla hoy y unas oraciones, para tratar también nosotros con confianza a ese compañero que Dios nos ha dado.
Su ejemplo
Un compañero visible
Gemma trataba a su ángel de la guarda con una familiaridad asombrosa: lo veía, conversaba con él, le contaba sus cosas. No era una idea piadosa, sino una presencia real y constante, un compañero enviado por Dios para guardarla y llevarla al Cielo.
Guardián y maestro
El ángel la protegía en los peligros y en los ataques del demonio, y a la vez la educaba: la corregía con dulzura cuando se distraía o faltaba en algo, le enseñaba a rezar, a ser humilde y recogida. Un verdadero maestro del alma, al servicio de Dios.
Mensajero del Cielo
Se cuenta que su ángel le hacía de mensajero: le llevaba recados y hasta cartas a su director espiritual, el P. Germano, cuando estaba lejos. Así, el Cielo se hacía cercano y cotidiano en la vida de Gemma, recordándole que nunca estaba sola.
«No estás solo»
La devoción de Gemma nos recuerda una verdad de fe que a menudo olvidamos: cada uno tiene un ángel de la guarda que lo acompaña, lo protege y reza por él. Podemos hablarle, pedirle ayuda y dejarnos guiar. Cultivar su amistad es abrir la vida a la cercanía del Cielo.
Cómo vivirlo
- Saludar cada mañana al ángel de la guarda y pedirle que nos acompañe en el día.
- Recurrir a él en los peligros, las tentaciones y las decisiones difíciles.
- Dejarse corregir por su voz interior, que mueve al bien, la humildad y la oración.
- Darle gracias por la noche por habernos guardado, y confiarle el descanso.
- Recordar que nunca estamos solos: el Cielo, por medio del ángel, está cerca.
Sus oraciones
Ángel de mi guarda
Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día. No me dejes solo, que me perdería. Amén.
Oración tradicional al ángel de la guarda
Ángel de Dios
Ángel de Dios, que eres mi custodio, ya que la bondad divina me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname en este día (o esta noche). Amén.
Oración tradicional (Angele Dei)
Invocación a Santa Gemma Galgani
Santa Gemma Galgani, enamorada de la Pasión de Cristo y fiel compañera de tu ángel de la guarda: alcánzanos amor a Jesús crucificado y a la Eucaristía, confianza en la protección del Cielo y un corazón que ame y padezca por la salvación de las almas.