← Curso: San Francisco de Asís

Paz y bien

«Paz y bien» («Pace e bene») era el saludo de San Francisco. En esas dos palabras cabe su mensaje: una vida pobre, humilde y alegre, enamorada de Cristo, hermana de todas las criaturas y sembradora de paz.

Aquí, el corazón de su mensaje, cómo vivirlo, y sus oraciones —incluido el Cántico de las Criaturas—.

El corazón de su mensaje

Pobreza y humildad

Lo dejó todo por Cristo y abrazó «la Dama Pobreza», poniendo su seguridad solo en Dios. Se tenía por el menor de todos («hermano menor»), huyendo de honores. En el desprendimiento y la humildad halló libertad y alegría.

La alegría perfecta

El santo de la alegría enseñó que la «perfecta alegría» no está en el éxito ni en los milagros, sino en soportar por amor a Cristo las humillaciones y el sufrimiento. Un gozo que no depende de que todo vaya bien, sino de la unión con Cristo, también en la cruz.

Hermano de la creación

Veía en todas las criaturas un reflejo de Dios y las amaba como hermanas: «el hermano sol», «la hermana agua», «la hermana muerte». Compuso el Cántico de las Criaturas; por eso es patrono de la ecología. Cuidar la creación es respetar la obra de Dios.

Sembrador de paz

Enviaba a sus frailes a llevar la paz y el bien a todos, saludando con «Paz y bien». Hizo las paces —hasta con el «hermano lobo» de Gubbio— y quiso ser instrumento de paz. Amó también la Eucaristía y respetó a los sacerdotes con todo el corazón.

Cómo vivirlo

  • Vivir con sencillez y pobreza de corazón, poniendo la seguridad en Dios, no en las cosas.
  • Buscar la alegría honda de la unión con Cristo, también en las contrariedades.
  • Alabar a Dios contemplando su creación y cuidarla con respeto.
  • Ser sembrador de paz: saludar y tratar a todos con «paz y bien», y hacer las paces.
  • Amar la Eucaristía y contemplar a Cristo pobre y humilde (por ejemplo, ante el Belén); honrarlo en su fiesta (4 de octubre).

Sus oraciones

Cántico de las Criaturas (fragmento)

Altísimo, omnipotente, buen Señor, tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición. Loado seas, mi Señor, por el hermano sol; por la hermana luna y las estrellas; por el hermano viento; por la hermana agua, humilde y casta; por el hermano fuego; y por la hermana nuestra madre tierra, que nos sustenta y gobierna. Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal. Alabad y bendecid a mi Señor, y dadle gracias y servidle con gran humildad. Amén.

San Francisco de Asís

Oración ante el crucifijo de San Damián

Sumo, glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón, y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y verdadero mandamiento. Amén.

San Francisco de Asís

Oración por la paz

Señor, hazme instrumento de tu paz: donde haya odio, ponga yo amor; donde haya ofensa, perdón; donde haya discordia, unión; donde haya duda, fe; donde haya desesperación, esperanza; donde haya tinieblas, luz; donde haya tristeza, alegría. Que no busque tanto ser consolado como consolar; ser comprendido como comprender; ser amado como amar. Porque dando se recibe, perdonando se es perdonado, y muriendo se resucita a la vida eterna. Amén.

Oración atribuida a San Francisco (de origen posterior, s. XX)