Estad alegres
Si un santo enseña que la alegría y la santidad van juntas, ese es San Felipe Neri, «el santo de la alegría». «Estad alegres», repetía sin cesar; «escrúpulos y melancolía, fuera de mi casa». Para él, un corazón triste sirve poco a Dios, y la verdadera devoción es gozosa, porque nace de un corazón lleno del amor divino.
Aquí, esa santidad alegre, sus dichos y máximas, cómo vivirla hoy y unas oraciones para pedir, como él, un corazón alegre, humilde y encendido en amor de Dios.
Su ejemplo
«Estad alegres»
Era su consejo constante: «Estad alegres… me basta con que no pequéis». Estaba convencido de que la tristeza y el escrúpulo no vienen de Dios, y de que un alma alegre está más disponible para el bien. La alegría cristiana, para Felipe, es signo de un corazón que ama y confía.
«Prefiero el paraíso»
Ante cualquier cosa del mundo respondía con una sonrisa: «Preferisco il Paradiso» —prefiero el paraíso—. Y decía también: «El que quiere algo que no sea Cristo, no sabe lo que quiere». Su alegría no era ligereza, sino la de quien tiene el corazón puesto en Dios y en el Cielo.
Humildad con humor
Combatía su vanidad con «santas locuras»: se hacía el ridículo, gastaba bromas, rehuía honores, para que solo Dios brillara. Enseña que la humildad puede ir de la mano del buen humor, y que reírse de uno mismo es una gran defensa contra la soberbia.
Desconfiar de sí, fiarse de Dios
Conocía su fragilidad y no presumía de virtud. Cada mañana pedía a Dios que lo cuidara, consciente de que sin la gracia caería: «Señor, guárdate hoy de Felipe, no sea que te traicione». Su alegría convivía con una humilde desconfianza de sí y una total confianza en Dios.
Cómo vivirlo
- Servir a Dios con alegría; desterrar la tristeza, el escrúpulo y la melancolía.
- Poner el corazón en el Cielo: «prefiero el paraíso» ante lo que pasa.
- Reírse con humildad de la propia vanidad y rehuir el aplauso del mundo.
- Desconfiar de las propias fuerzas y ponerse cada día en manos de Dios.
- Contagiar alegría y bondad, y llevar a otros a Dios por el camino del gozo.
Sus oraciones
Jaculatoria de la desconfianza humilde
Señor, guárdate hoy de Felipe, no sea que te traicione. No te fíes de mí, Señor, que si tú no me sostienes, hoy haré mil disparates. Ten tu mano sobre mí, para que no caiga.
Jaculatorias atribuidas a San Felipe Neri
Por la alegría cristiana
Señor Jesús, que llenaste el corazón de San Felipe Neri de un amor ardiente y de una alegría contagiosa: concédeme servirte siempre con gozo, libre de tristezas y escrúpulos. Que mi corazón esté puesto en el Cielo, que sepa reírme de mi propia vanidad y que lleve a otros a Ti por el camino de la alegría. Amén.
Invocación a San Felipe Neri
San Felipe Neri, santo de la alegría y tercer apóstol de Roma: alcánzanos un corazón alegre y humilde, encendido en amor de Dios, para servirle con gozo y decir de veras, contigo: «Prefiero el paraíso».