Consagración al Inmaculado Corazón
Todo el mensaje de Fátima desemboca en el Inmaculado Corazón de María: «Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón». La forma de vivirlo es sencilla: consagrarse a ese Corazón, rezar el Rosario, reparar por los pecadores y practicar los primeros sábados.
Aquí, el acto de consagración al Inmaculado Corazón de María, la devoción de los primeros sábados y las oraciones que la Virgen y el Ángel enseñaron en Fátima, para vivir el mensaje y hacer del Corazón de la Madre nuestro refugio y camino hacia Dios.
Cómo tratarlo
Consagrarse al Inmaculado Corazón
Consagrarse es entregarse a María para pertenecerle, dejar que Ella nos lleve a Jesús y hacer de su Corazón nuestro refugio. Conviene renovar esta consagración con frecuencia, personalmente y en familia, y confiarle la propia vida, la pureza y las almas.
El Rosario cada día
La petición central de Fátima: «Rezad el Rosario todos los días». Es el arma de paz y de conversión que la Señora del Rosario puso en nuestras manos. Rezarlo a diario, contemplando con María el rostro de Cristo, sostiene toda la devoción.
La reparación
Fátima pide reparar las ofensas hechas a Dios y al Inmaculado Corazón, ofreciendo sacrificios por los pecadores: «Oh Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María».
Los primeros sábados
La devoción reparadora pedida en Pontevedra (1925): cinco primeros sábados de mes con confesión, comunión, Rosario y quince minutos de meditación, en desagravio al Inmaculado Corazón, con promesa de asistencia en la hora de la muerte.
Cómo vivirlo
- Consagrarse al Inmaculado Corazón de María y renovar la consagración con frecuencia.
- Rezar el Santo Rosario todos los días, por la paz y la conversión de los pecadores.
- Ofrecer sacrificios y actos de reparación por los pecadores.
- Practicar los cinco primeros sábados (confesión, comunión, Rosario y meditación).
- Añadir tras cada decena del Rosario la jaculatoria que enseñó la Virgen.
Sus oraciones
Acto de consagración al Inmaculado Corazón de María
Oh María, Corazón Inmaculado de la Madre de Dios, yo me consagro hoy a tu Corazón. Te entrego mi vida, mi alma, mi pureza y a las almas que Dios me confía. Sé mi refugio y el camino que me conduzca hasta Dios. Ayúdame a rezar, a reparar y a amar a tu Hijo Jesús, y asísteme en la hora de mi muerte. Amén.
Oración del Ángel de Fátima
Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman. Amén.
Oración enseñada por el Ángel de la Paz (1916)
Jaculatoria del Rosario (tras cada decena)
Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia. Amén.
Enseñada por la Virgen el 13 de julio de 1917
Ofrecimiento de los sacrificios
Oh Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María. Amén.
Jaculatoria de reparación de Fátima