Arde en caridad
Toda la vida de San Antonio María Claret cabe en una palabra: fuego. Fuego de amor a Dios y a las almas, encendido en el Inmaculado Corazón de María, que lo empujaba a predicar, escribir y gastarse sin descanso. Él mismo lo expresó en su célebre «Definición del misionero», uno de los textos más encendidos de la espiritualidad cristiana.
Aquí, esa definición, el secreto de su celo apostólico, cómo vivirlo hoy y algunas de sus oraciones, para pedir también nosotros un corazón que arda en caridad.
Su ejemplo
La «Definición del misionero»
«Un Hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa; que desea eficazmente y procura por todos los medios encender a todo el mundo en el fuego del divino amor. Nada le arredra; se goza en las privaciones; acomete los trabajos; abraza los sacrificios; se complace en las calumnias y se alegra en los tormentos que sufre por la gloria de Jesucristo.»
Encendido en el Corazón de María
Ese fuego no era suyo: lo recibía del Corazón Inmaculado de María, del que se sentía «hijo» y flecha lanzada por Dios. Toda su fuerza apostólica brotaba del amor a María y a la Eucaristía, centro de su vida. Quien quiera arder, ha de acercarse a la hoguera.
Usar todos los medios
Su celo no descansaba y no se cerraba a ningún camino: predicaba a pie por los pueblos, confesaba horas y horas, escribía millones de libros y hojas, promovía la buena prensa. «Por todos los medios» encender el mundo en el amor de Dios: esa era su consigna.
Gozarse en la cruz
El que arde de veras no huye del sacrificio: se goza en las privaciones, abraza los trabajos, se alegra en las calumnias y hasta en los tormentos sufridos por Cristo. Claret perdonó al que le rajó la cara y se alegró de derramar su sangre. El fuego del amor no teme a la cruz: la abraza.
Cómo vivirlo
- Pedir cada día un corazón que arda en caridad y contagie a otros el amor de Dios.
- Encender ese fuego en la oración, ante la Eucaristía y de la mano del Corazón de María.
- Usar todos los medios a tu alcance para hacer el bien y acercar a otros a Dios.
- No huir del sacrificio ni de la incomprensión: ofrecerlos con gozo por Cristo y las almas.
- Perdonar de corazón y devolver bien por mal, como Claret con su agresor.
Sus oraciones
Oración por el celo apostólico
Señor Jesús, que encendiste en San Antonio María Claret un fuego de amor a las almas: enciende también mi corazón, para que arda en caridad y abrase por donde pase, y desee de veras que todos te conozcan y te amen. Que nada me arredre, que me goce en el trabajo y en el sacrificio, y que gaste mi vida por tu gloria y la salvación de mis hermanos. Amén.
Al Inmaculado Corazón de María
Oh Corazón Inmaculado de María, forja de santos, que hiciste de Claret una flecha encendida lanzada al mundo: fórjame también a mí en tu amor, hazme dócil a Dios y celoso de las almas, y llévame por el camino de tu Hijo Jesús. Amén.
Inspirada en San Antonio María Claret
Invocación a San Antonio María Claret
San Antonio María Claret, misionero incansable que ardiste en caridad y abrasaste por donde pasaste: alcánzanos un corazón apostólico, amor a la Eucaristía y a María, y la valentía de gastarnos por Cristo sin medida.