El santo de los milagros
San Antonio de Padua es, en la piedad popular, «el santo de los milagros». Su predicación encendida vino acompañada de numerosos prodigios que confirmaban la Palabra y movían a la conversión. Estas son algunas de las escenas más queridas de su vida y las devociones que de él nacieron.
Recuerda siempre: los milagros eran signos; la meta era la salvación de las almas. Toda devoción a San Antonio conduce a Jesús.
Milagros y escenas célebres
El sermón a los peces (Rímini)
Rechazado por los herejes, Antonio predicó a los peces a la orilla del mar; estos acudieron en multitud, asomando la cabeza y quietos, atentos a la Palabra. Al ver que hasta los peces escuchaban lo que los hombres despreciaban, muchos herejes se convirtieron.
El Niño Jesús en sus brazos
Estando en oración, el Niño Jesús se le apareció, se posó sobre el libro de la Escritura y se dejó tomar en brazos y acariciar por el santo. Por eso se le representa con el Niño, un lirio (su pureza) y el libro de la Palabra.
El corazón del avaro
Predicando en el funeral de un rico avaro, Antonio dijo que su corazón estaba «donde estaba su tesoro». Al abrir el cofre del dinero, hallaron dentro su corazón: aviso vivo de dónde no poner el corazón.
La mula ante la Eucaristía
Para confirmar la presencia real de Cristo en la Eucaristía, se cuenta que una mula, en ayunas, se arrodilló ante el Santísimo en lugar de comer, ante el asombro de un incrédulo que así se convirtió.
El salterio recuperado
Un novicio que dejó la Orden se llevó el libro de salmos de Antonio, con sus anotaciones. El santo rezó por recuperarlo; el joven, movido interiormente, se arrepintió, devolvió el libro y volvió a la Orden. De aquí nace su patronazgo de las cosas perdidas.
La lengua incorrupta
Años después de su muerte, al trasladar sus restos, se halló su lengua incorrupta, fresca como en vida. San Buenaventura la veneró como signo de la santidad de su predicación: aquella lengua que tanto había alabado a Dios y anunciado su Palabra.
Sus devociones
- Patrono de las cosas perdidas: «San Antonio, San Antón, cada cosa en su rincón» (y, sobre todo, de las almas que vuelven a Dios).
- El «Pan de los Pobres» o «Pan de San Antonio»: al pedir o agradecer un favor, dar limosna para alimentar a los hambrientos.
- Los «Trece martes de San Antonio»: devoción tradicional de trece martes seguidos, en preparación a su fiesta (13 de junio).
- Su imagen con el Niño Jesús, el lirio (pureza) y el libro (la Palabra); patrono también de predicadores y viajeros.
- Rezar su responsorio «Si buscas milagros» pidiendo con fe, uniendo a la petición una obra de caridad.
Responsorio y oración
Responsorio «Si buscas milagros»
Si buscas milagros, mira: la muerte y el error desterrados, la miseria y el demonio huyen, los enfermos sanan. El mar se calma, se rompen las cadenas; sus miembros y sus bienes recobran los que piden y buscan. Ceden los peligros, cesa la necesidad; cuéntenlo los que lo saben, dígalo la ciudad de Padua. Ruega por nosotros, San Antonio, para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
Responsorio de San Antonio (atribuido a fr. Julián de Espira)
Oración a San Antonio
Glorioso San Antonio, amigo del Niño Jesús y amante de su Palabra: alcánzame de Dios un corazón limpio, amor a la Sagrada Escritura y caridad con los pobres. Ayúdame a hallar lo que he perdido, y sobre todo a no perder nunca la gracia de Dios. Que, como tú, viva y anuncie el Evangelio con obras más que con palabras. Amén.