Sufragios por los difuntos
La fe nos enseña que podemos ayudar de verdad a las almas del Purgatorio. Ellas ya no pueden merecer por sí mismas, pero nosotros, desde la tierra, ofrecemos por ellas oraciones y buenas obras que Dios acepta en su favor. A esa ayuda la Iglesia la llama «sufragio».
Aquí, los principales sufragios por los difuntos y las oraciones más queridas por las almas, para vivir esta caridad —que atraviesa la muerte— y no dejar solos a nuestros difuntos ni a las almas más olvidadas.
Cómo tratarlo
La Santa Misa
Es el mayor sufragio: en ella se aplican a los difuntos los frutos infinitos del sacrificio de Cristo. Mandar celebrar una Misa por un difunto —o asistir y ofrecerla por él— es el mejor regalo que podemos hacerle, más que flores o recuerdos.
La oración
El Santo Rosario, el salmo «De profundis» (Sal 130), el responso y la jaculatoria «Dales, Señor, el descanso eterno» alivian a las almas. Rezar cada día por los difuntos, y en especial por los más olvidados, es una devoción sencilla y muy grata a Dios.
Las indulgencias
La indulgencia remite la pena temporal por los pecados ya perdonados y puede aplicarse a los difuntos. Se gana con las condiciones habituales (confesión, comunión, oración por el Papa y desapego del pecado), sobre todo del 1 al 8 de noviembre visitando un cementerio.
La limosna y el sacrificio
Una limosna, una obra de caridad o un pequeño sacrificio ofrecido en sufragio de un difunto también lo ayuda. Todo acto de amor a Dios que ofrezcamos por las almas se convierte en auxilio para ellas; y las almas liberadas se vuelven poderosas intercesoras.
Cómo vivirlo
- Mandar celebrar u ofrecer la Santa Misa por los difuntos, el mayor sufragio.
- Rezar cada día por los difuntos: el Rosario, el «De profundis» o un responso.
- Ganar indulgencias por las almas, sobre todo en noviembre (visita al cementerio).
- Ofrecer limosnas, obras de caridad y pequeños sacrificios en sufragio de un difunto.
- Rezar por los difuntos más olvidados, por los que ya nadie reza.
Sus oraciones
Oración por los fieles difuntos
Dales, Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua. Descansen en paz. Amén.
Oración tradicional por los difuntos (Réquiem)
Desde lo hondo (Salmo 130, «De profundis»)
Desde lo hondo a Ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz. Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de Ti procede el perdón. Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra. Porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa; y Él redimirá a su pueblo de todos sus delitos. Dales, Señor, el descanso eterno. Amén.
Salmo 130 (129), oración clásica por los difuntos
Oración de santa Gertrudis por las almas
Eterno Padre, te ofrezco la Preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con todas las Misas que hoy se celebran en el mundo, por todas las almas benditas del Purgatorio, por los pecadores de la Iglesia universal, por los de mi propia casa y por los de mi familia. Amén.
Oración atribuida a santa Gertrudis la Magna