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Oraciones al ángel de la guarda

La amistad con el ángel de la guarda se cultiva, sobre todo, con la oración: hablarle, saludarlo, pedirle ayuda y darle gracias. La Iglesia nos ha transmitido oraciones sencillas y antiguas, que muchos aprendimos de niños y conviene no abandonar, porque mantienen viva la presencia de este amigo del Cielo.

Aquí, las oraciones clásicas al ángel de la guarda y unos consejos para tratarlo cada día, y así caminar acompañados y protegidos por el mensajero que Dios ha puesto a nuestro lado.

Cómo tratarlo

Saludarlo al empezar el día

Nada más despertar, conviene saludar al ángel de la guarda y encomendarle la jornada: pedirle que nos acompañe, nos guíe y nos guarde del mal. Empezar el día con él es ponerse bajo la protección del Cielo desde el primer momento.

Recurrir a él en todo

A lo largo del día, el ángel es un compañero al que acudir: en los peligros, las tentaciones, las decisiones difíciles, el trabajo o la oración. Basta una breve invocación —«ángel de mi guarda, ayúdame»— para contar con su fuerza y su luz.

Seguir sus inspiraciones

El ángel mueve suavemente al bien: a rezar, a perdonar, a evitar una mala ocasión, a arrepentirse. Conviene estar atentos a esos impulsos interiores y seguirlos, y no entristecerlo con el pecado, que es lo único que le duele.

Darle gracias al terminar

Por la noche, antes de dormir, es hermoso dar gracias al ángel por habernos guardado durante el día y confiarle el descanso. Así la jornada empieza y termina de la mano del Cielo, con gratitud y confianza.

Cómo vivirlo

  • Rezar cada mañana y cada noche una oración al ángel de la guarda.
  • Invocarlo en los peligros, las tentaciones y las decisiones difíciles.
  • Seguir sus inspiraciones al bien y no entristecerlo con el pecado.
  • Encomendarle a las personas que amamos, pidiendo por sus ángeles.
  • Celebrar su fiesta el 2 de octubre y agradecer a Dios este don.

Sus oraciones

Ángel de mi guarda

Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día. No me dejes solo, que me perdería. Mi buen ángel, ruega a Dios por mí. Amén.

Oración tradicional al ángel de la guarda

Ángel de Dios (Angele Dei)

Ángel de Dios, que eres mi custodio, ya que la bondad divina me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname en este día (o en esta noche). Amén.

Oración tradicional (Angele Dei)

Ofrecimiento al ángel de la guarda

Ángel santo de mi guarda, compañero fiel que Dios me ha dado: te doy gracias por tu protección y tu amor. Guárdame hoy del pecado y del peligro, ilumina mi mente, mueve mi corazón al bien, defiéndeme del enemigo y llévame, al final de mi vida, a la presencia de Dios. Amén.