La oración salva
Si hay un mensaje que San Alfonso María de Ligorio repitió sin cansarse, es este: la oración es «el gran medio» de la salvación. «El que reza se salva; el que no reza se condena», resumía. Estaba convencido de que Dios da su gracia a quien se la pide, y que sin oración, sin pedir, no perseveramos ni nos salvamos.
Aquí, esa gran verdad, unida a sus devociones queridas —la Eucaristía y la Virgen—, cómo vivirla hoy y algunas oraciones, para aprender también nosotros a pedir siempre, con confianza de hijos.
Su ejemplo
«El gran medio de la oración»
Para San Alfonso, la oración no es un adorno de la vida cristiana, sino una necesidad para salvarse. Dios ha dispuesto darnos su gracia por la oración: quien pide, recibe; quien no pide, se queda sin. Por eso su consejo es sencillo y urgente: pedir siempre, sobre todo la gracia de perseverar y de amar a Dios.
«El que reza se salva»
«El que reza se salva; el que no reza se condena», decía con toda claridad, no para asustar, sino para despertar. No hablaba de oraciones complicadas, sino de la súplica humilde y confiada de quien sabe que es pobre y que todo lo espera de Dios. Rezar es reconocer que sin Dios no podemos nada.
Pedir por medio de María
San Alfonso enseñaba a acudir siempre a la Virgen, Madre y Medianera: pedir por Ella es pedir con más confianza. En «Las Glorias de María» encendió en millones de almas el amor y la confianza filial en la Madre de Dios, seguro de que nadie que acude a Ella queda sin ser escuchado.
Visitar al Santísimo
Amaba la Eucaristía con ternura y difundió la costumbre de la «visita al Santísimo»: pasar un rato ante el sagrario para adorar, agradecer y pedir a Jesús, verdaderamente presente. Es una de las formas más sencillas y hermosas de oración, y una escuela de amor a Cristo.
Cómo vivirlo
- Pedir cada día a Dios, con constancia, la gracia de perseverar y de amar más.
- Rezar con humildad y confianza de hijo, sabiendo que sin Dios no podemos nada.
- Acudir a la Virgen como Madre y Medianera en toda necesidad.
- Hacer una «visita al Santísimo»: un rato ante el sagrario para adorar y pedir.
- No dejar nunca la oración, tampoco en la prueba o la sequedad: quien reza se salva.
Sus oraciones
Visita al Santísimo Sacramento
Señor mío Jesucristo, que por el amor que tienes a los hombres estás día y noche en este Sacramento, lleno de bondad y de amor, esperando, llamando y recibiendo a cuantos vienen a visitarte: te creo presente en el Santísimo Sacramento del altar; te adoro desde el abismo de mi nada, y te doy gracias por todas las mercedes que me has hecho. Te amo, Jesús, bien mío, con toda mi alma, y me arrepiento de haberte ofendido. Amén.
San Alfonso María de Ligorio, Visitas al Santísimo
Oración a la Virgen (por la perseverancia)
Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre mía, en Ti pongo toda mi confianza. Alcánzame de tu Hijo la gracia de rezar siempre y de no cansarme nunca, la perseverancia en el bien y el amor a Dios hasta el final. Madre de misericordia, no me sueltes de tu mano y llévame contigo al Cielo. Amén.
Inspirada en «Las Glorias de María»
Invocación a San Alfonso María de Ligorio
San Alfonso, Doctor de la oración y de la misericordia: enséñanos a rezar siempre, con humildad y confianza; alcánzanos amor a la Eucaristía y a la Virgen, y un corazón misericordioso, para acercar las almas a Dios.